Los mejillones se pueden cocinar de muchas formas diferentes, son muy nutritivos y tienen un delicioso sabor a mar; pero como ocurre con casi todos los mariscos, debemos tomar algunas precauciones para evitar posibles intoxicaciones.
- Un kilo de mejillones
- 3 guindillas cayena ( más o menos… según lo picante que queráis que salgan)
- Rape o merluza (unos 100 – 150 grs)
- 4 cucharadas de aceite
- 3 cucharadas de harina
- 1 vaso de caldo de pescado
- 500 ml de leche
- Huevo y pan rallado para rebozar , aceite de oliva para freír
- Sal
Elaboración:
Cocemos
los mejillones en una cazuela con un poco de agua. Sólo un poco, que cubra el
fondo de la cazuela. Los retiramos en cuanto se empiecen a abrir.
Separamos
la carne de las conchas y la picamos en trocitos muy pequeños. Por otro lado hacemos lo mismo con el trozo de ( merluza o rape)
Ponemos
un poco de aceite, un par de cucharadas, en una sartén y añadimos 2 guindillas.
Calentamos el aceite a fuego medio vigilando que no se nos quemen las
guindillas. Cuando el aceite esté caliente retiramos las guindillas e
incorporamos la carne de los mejillones y la merluza.
Cocinamos
hasta que la merluza esté hecha y reservamos.
A
continuación preparamos la bechamel.
Calentamos
a fuego medio bajo en una cazuela las cucharadas de aceite y añadimos las 3
cucharadas de harina. Cuando ésta se empiece a dorar añadimos el caldo de
pescado removiendo constantemente con unas varillas hasta que no haya grumos.
Incorporamos la leche y seguimos removiendo,,,, hasta
que vaya espesando y tener la textura deseada. Salamos al gusto y, si queréis
que queden un poco más picantes, añadimos otra guindilla pero esta vez molida.
Echamos
la masa en un recipiente y dejamos que enfríe.
Rellenamos
las conchas con la bechamel y las pasamos por huevo y pan rallado y reservamos
Por
último los freímos en abundante aceite caliente y los comemos, mejor,
calentitos.

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